Toda marca tiene una función principal: designar a su propietario, o a aquellos representados por este. Ya estemos hablando de una marca personal, una compañía de menor o mayor tamaño, una organización sin ánimo de lucro o una nación al completo a través de su bandera y simbología.
Tradicionalmente, se ha aunado el concepto de diseño de marca con el diseño gráfico, que, si bien no es totalmente erróneo, prefiero subrayarlo como sumamente incompleto. Más aún si tenemos en cuenta la acepción trasnochada que la sociedad ha tenido con el concepto del diseño durante muchos años, ese artificio del artisteo encargado de “poner las cosas bonitas”.
Parte de la culpa de esta concepción la tiene la relación directa y exclusiva de marca y logo, que ha relegado a muchos diseñadores a malvender plantillas de logotipos a precios irrisorios confiando en que el volumen compensaría la calidad. Por no mencionar la proliferación de primos, cuñados, sobrinos y demás confidentes familiares de aquellos que han aprendido a descargarse un par de tipografías y cambiarles el color. “Me lo ha hecho mi sobrino, que entiende de ordenadores” es una frase muy recurrente en estos días, sobre todo para pequeñas empresas con recursos limitados que ven la inversión en un diseñador como algo lejano, un gasto prescindible porque, total, mi logotipo ya luce bonito.
Estas soluciones sólo serían factibles si el negocio en concreto cuenta con un valor añadido único e indiscutible, como pudiera ser el caso de Google y Coca-Cola, ambas empresas cuyos logotipos resultaron gratuitos y a pesar de ello destacaron en el panorama internacional. Pero venían sustentadas por un condicionante de gran calibre y esa extraña mezcla que se da a veces de hacer lo correcto en el momento idóneo. Lamento decir que para el resto de marcas, aquellas que día a día tienen que luchar con una gran cantidad de competidores, un logotipo que se vea bonito no será suficiente.
Mi propia marca, ¿por dónde empezar?
Toda marca que busque prosperar requiere de un branding honesto, partiendo desde el propio diseñador.
- Una marca que no parte de una fase analítica exhaustiva, que no conoce a su competencia, que no ha iterado sus ideas con su clientela potencial, que no toma referentes de sus mayores competidores y que no es consciente del mundo y el momento que la rodea no prosperará.
- Una marca que, por culpa suya o del diseñador encargado de ponerle rostro, no conceptualiza de manera real los datos obtenidos en la fase anterior, por ingeniería inversa o por empecinamiento de quien esté al cargo, no prosperará.
- Una marca que no está en sintonía y en los mismos lugares que sus clientes, o que no es capaz de permanecer allí en el tiempo, no prosperará.
Hoy en día, todos los clientes, los vuestros, los míos, los de la competencia, absolutamente todos, son mucho más globales que en pasadas décadas. La alternativa a tu marca está a un click de distancia, sumado a la total falta de lealtad marquista de la que en otros tiempos presumía la sociedad (de nuevo, con excepciones que comentaremos otro día).

La importancia del diseño de marca
Espero que llegados a este punto estemos de acuerdo en que el diseño de marca no es sólo diseño gráfico. Cada negocio y empresa debe de tener muy presente que su marca y todo lo que representa afecta a sus ventas, a la visión de los clientes hacia los productos o servicios, destacar sobre la competencia y mucho más factores que variarán dependiendo del tipo de negocio. Dentro de la marca, cada elemento, color o tipografía debe de tener un significado concreto que englobe una idea. Mucha gente todavía se pregunta, ¿qué es en sí el diseño de marca y que refleja?
- El diseño de marca es diseño estratégico, desde sus primeros fundamentos, que permita trazar líneas rectoras sensatas y realistas.
- Es diseño de experiencia, que haga que tus clientes se sientan especiales por usar tu producto o tu servicio.
- Es también diseño de interfaz, el cual hace las cosas fáciles a tus usuarios y les permite ahorrar tiempo en toda interacción que tengan con tus herramientas de acceso.
- Es marketing, que comprende y guía las direcciones que sigue tu objetivo de clientela potencial, que te mantenga siempre en un lugar en el que puedas ser visto.
- Conciencia y consciencia, social, económica, ambiental. Los valores de un nuevo mundo deben verse en cada frase que comuniques, en cada producto que muestres, en cada servicio que ofrezcas.
- Y por último, efectivamente, el diseño de marca es también diseño gráfico, que sepa comprender los anteriores puntos, resumirlos y dotarlos de personalidad en apenas un texto, un icono y unas pocas simbologías más

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